Una Hermandad Democrática Forjada en el Tiempo
- Departamento Periodistico
- 23 nov 2025
- 2 Min. de lectura
El fortalecimiento político y diplomático entre Uruguay y República Dominicana
Se trata de una conexión que ha trascendido gobiernos y coyunturas políticas, demostrando una solidez poco común, lo que permite que este compromiso mutuo se exprese también en una fructífera colaboración en foros multilaterales, donde ambas naciones suelen converger en su apuesta por el orden democrático y el desarrollo inclusivo.

La Declaración Conjunta de 1985: Jorge Blanco y Julio María Sanguinetti
El primer hito diplomático que debemos considerar se remonta al 27 de julio de 1985. En un contexto regional marcado por la resaca de dictaduras y los conflictos en Centroamérica, los entonces presidentes Julio María Sanguinetti de Uruguay y Salvador Jorge Blanco de la República Dominicana firmaron una Declaración Conjunta en Montevideo.
La referida declaración manifestó una “profunda convicción de que la Democracia es el sistema político que asegura la vigencia plena de todas las garantías que caracterizan al Estado de Derecho”. Esta afirmación, en aquel escenario post-autoritario, constituía una toma de posición clara y un compromiso mutuo con la gobernabilidad democrática que emergía en la región.
La agenda conjunta abordó los temas críticos donde ambos mandatarios renovaron el compromiso de “respetar y hacer respetar” los Derechos Humanos como base para el desarrollo integral del ser humano. También, expresaron su firme respaldo al Grupo de Contadora y su misión pacificadora en Centroamérica, subrayando la necesidad de soluciones diplomáticas. Mostraron “honda preocupación” por la carrera armamentística nuclear y convencional, abogando por el desarme como pilar para la seguridad global. Y con visión premonitoria, identificaron la deuda latinoamericana como un problema estructural que exigía un “diálogo político” y una “solución de fondo”, anticipando un debate que aún persiste.
Jorge Batlle e Hipólito Mejía Domínguez: un encuentro 16 años después (2001)
El 20 de agosto de 2001, la relación se mostró fortalecida y personalizada en un acto celebrado en el Palacio Taranco. Los presidentes Jorge Batlle de Uruguay e Hipólito Mejía Domínguez de la República Dominicana protagonizaron un intercambio de condecoraciones que derivó en una emotiva declaración de afinidad entre Uruguay y la República Dominicana, mediante la que se apuntaló una relación madura y perdurable.
El afecto se extendió a la esfera política, donde rindió homenaje a figuras transversales del espectro dominicano: el “siempre recordado” José Francisco Peña Gómez, el literato Juan Bosch y al ex presidente Joaquín Balaguer. En el marco de este encuentro, Batlle sintetizó el núcleo del vínculo: “Estamos unidos en algo que es lo más importante, que es nuestro esfuerzo por la democracia, por la justicia y por la libertad”.

A su turno, el presidente Mejía Domínguez correspondió al gesto, reconociendo en Uruguay un faro democrático y social. Destacó que “muchas de las conquistas sociales por la que todavía luchan algunos de los pueblos latinoamericanos, hace muchos años que la disfrutan los hombres y mujeres del Uruguay”, elogiando su avanzada legislación laboral y previsional. Su objetivo, declaró, era profundizar los intercambios comerciales y culturales para que los “vínculos de aprecio y hermandad” crecieran “como el buen árbol cuando se abona y se atiende con amor”.



Comentarios