top of page

Sustentabilidad alimentaria en Uruguay

El desafío de producir sin agotar el sistema de sustentabilidad.


En un país históricamente asociado a la calidad de sus alimentos, Uruguay enfrenta hoy un desafío que trasciende la productividad: garantizar la sustentabilidad alimentaria en un contexto global de crisis climática, presión ambiental y transformación de los hábitos de consumo. La sostenibilidad ya no es un ideal ecológico, sino una condición necesaria para asegurar la continuidad del sistema agroalimentario y la salud de las futuras generaciones.

La noción de sustentabilidad alimentaria combina tres dimensiones inseparables: la producción sostenible, la accesibilidad equitativa y la educación nutricional. Uruguay, pese a su pequeña escala, tiene condiciones excepcionales para ser referente regional: recursos naturales abundantes, un sistema de trazabilidad único en el mundo y una tradición agropecuaria consolidada. Sin embargo, la transición hacia un modelo más sostenible no está exenta de tensiones.

De la exportación intensiva al consumo responsable

El 80% de la producción agropecuaria uruguaya se destina a la exportación. Carne, soja, lácteos y arroz conforman la columna vertebral de las ventas externas. Este modelo, altamente exitoso en términos económicos, enfrenta crecientes cuestionamientos sobre su huella ecológica: uso de suelos, emisiones de gases, deforestación y degradación de ecosistemas.

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) impulsa desde hace años políticas de intensificación sostenible, que promueven el uso racional del suelo, la gestión del agua y la diversificación productiva. Programas como el Plan Nacional de Agroecología, aprobado por ley en 2018, buscan justamente abrir un espacio para los productores familiares y las prácticas regenerativas. Sin embargo, la implementación avanza lentamente, en parte por falta de financiamiento y de articulación entre los distintos niveles de gobierno.

En paralelo, la demanda global de alimentos “verdes”, certificados y con bajo impacto ambiental, empuja a muchas empresas a adaptarse. Exportadores de carne, vinos y miel apuestan a obtener sellos de sustentabilidad y a integrar prácticas como la captura de carbono o el bienestar animal en sus cadenas de valor. “El consumidor internacional ya no pregunta solo de dónde viene el producto, sino cómo se produjo”, explicó recientemente un representante del Instituto Nacional de Carnes (INAC).


El costo social de la alimentación saludable

A nivel interno, el panorama presenta una paradoja: Uruguay produce alimentos de calidad, pero no todos los uruguayos pueden acceder a una dieta saludable. Según datos del Ministerio de Salud Pública, el 65% de la población tiene sobrepeso u obesidad, en gran parte por la alta ingesta de ultraprocesados y bebidas azucaradas. El acceso a frutas, verduras y proteínas de buena calidad se ve limitado por el precio, la disponibilidad y los hábitos culturales.

El programa Uruguay Adelante, impulsado por el Estado junto a organizaciones civiles, busca promover la seguridad alimentaria y reducir la brecha nutricional, fomentando huertas comunitarias, ferias vecinales y compras públicas de alimentos de origen local. El objetivo es generar un círculo virtuoso: apoyar a los pequeños productores, mejorar la calidad de la alimentación y reducir el impacto ambiental del transporte y el desperdicio.

La educación alimentaria también se vuelve clave. Iniciativas como el Plan Ceibal y el Programa de Alimentación Escolar incorporan contenidos sobre nutrición y consumo responsable, intentando formar nuevas generaciones con conciencia ambiental y hábitos más saludables.


Soberanía alimentaria y cambio climático

El cambio climático representa una amenaza directa para la sustentabilidad alimenticia. Sequías prolongadas, como las registradas en 2022 y 2023, afectaron severamente la producción de leche, carne y granos, poniendo en evidencia la vulnerabilidad del modelo. En respuesta, se han desarrollado proyectos de gestión de riesgo climático, como el uso de sensores remotos para monitorear la humedad del suelo o los seguros agropecuarios indexados a parámetros meteorológicos.

La soberanía alimentaria, concepto promovido por movimientos campesinos y ambientales, plantea un enfoque más político: que los pueblos puedan definir su propio sistema alimentario, priorizando la producción local y la justicia social. En Uruguay, diversas cooperativas, redes de productores familiares y emprendimientos agroecológicos -como el Mercado Modelo Renovado y las ferias sustentables- encarnan esta perspectiva desde abajo, ofreciendo alimentos sin intermediarios y fortaleciendo la economía circular.

Innovación, ciencia y políticas públicas

La Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y la Universidad de la República impulsan proyectos que combinan ciencia y sustentabilidad: biotecnología aplicada al control biológico de plagas, mejora genética de especies resistentes al estrés hídrico y sistemas de trazabilidad ambiental. También se avanza en economía circular alimentaria, con proyectos de compostaje, reciclaje de envases y aprovechamiento de residuos agroindustriales.

No obstante, el reto mayor sigue siendo la coherencia institucional. La sustentabilidad requiere políticas de largo plazo, planificación interministerial y participación activa del sector privado y la sociedad civil. Sin esa coordinación, las iniciativas quedan fragmentadas y pierden impacto.


Un futuro que se cocina hoy

Uruguay está en condiciones de liderar una transformación que combine producción responsable, inclusión social y adaptación climática. Pero el camino exige una mirada sistémica: pensar la alimentación no solo como un bien económico, sino como un derecho humano y un acto político.

Lograr una sustentabilidad alimenticia real implica repensar lo que comemos, cómo lo producimos y qué valor le damos a la tierra. En esa ecuación, la ciencia, la cultura y la educación tienen tanto peso como la tecnología o el comercio exterior.

El desafío no es menor: asegurar que cada plato servido en Uruguay sea fruto de un sistema justo, resiliente y respetuoso con el planeta.


Comentarios


bottom of page