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La Diáspora, Tejido de Resiliencia y Unidad


La historia de la diáspora dominicana en Uruguay emerge como testimonio de cómo el espíritu emprendedor puede tender puentes de unión entre geografías distantes, fortaleciendo los lazos bilaterales en su faceta más esencial: la del encuentro entre pueblos.



A mediados de la década de 2000, Uruguay comenzó a percibir un flujo migratorio distintivo y pionero: ciudadanos de la República Dominicana que, con visión de futuro, identificaron en el Cono Sur un destino viable para sus aspiraciones. Este grupo, aunque numéricamente moderado en el contexto migratorio uruguayo, marcó un punto de inflexión al demostrar la creciente atracción del país como un espacio de oportunidades más allá de su entorno regional inmediato. El perfil de estos migrantes iniciales es el de personas emprendedoras, con proyectos de vida principalmente individuales y familiares, que llegan con la loable meta de labrarse un futuro y contribuir, a través de su trabajo, al bienestar de sus seres queridos. 


La integración de cualquier comunidad migrante es un proceso dinámico que requiere entendimiento y esfuerzo tanto de quienes llegan como de la sociedad que los recibe. La comunidad dominicana ha demostrado una notable capacidad de adaptación, asumiendo los procedimientos administrativos para establecerse y regularizar su situación. Es un camino que, si bien presenta desafíos inherentes a cualquier traslado internacional, culmina con la obtención de un permiso de residencia que facilita la plena incorporación a la vida social y económica uruguaya. Uno de los aportes más significativos y perdurables de la diáspora dominicana es, sin duda, el cultural. La visibilidad de una comunidad resultante de una diversidad étnica amplia, con una expresión cultural distintiva, ha contribuido a diversificar el panorama multicultural uruguayo. Asimismo, la integración de los niños y jóvenes dominicanos en las escuelas y liceos no solo les asegura una educación de calidad, sino que también los convierte en embajadores culturales espontáneos, compartiendo sus tradiciones con sus compañeros y contribuyendo a formar una generación más abierta. Para los adultos, en el plano de la educación, la apertura del Uruguay y el respeto de los derechos de toda persona migrante, representa una posibilidad de continuar sus estudios o realizar trámites para la revalidación de títulos obtenidos en su país de origen, habilita una oportunidad concreta de movilidad social y profesional, un anhelo legítimo al que la comunidad migrante aspira, a fin de que, con dedicación y laboriosidad, su contribución a la sociedad que los recibe pueda ser mayor. 



Asociación de Dominicanos en Uruguay  

La Asociación Dominicana en Uruguay consolida su misión de ser un faro de cultura, apoyo e integración para sus connacionales y un puente sólido con la sociedad uruguaya. 


Su reciente formalización como asociación, concretada el 7 de julio de este año, marca un hito en un camino que comenzó en 2015, impulsado por el deseo de una comunidad en crecimiento de mantener vivas sus raíces mientras construye un futuro en el país que consideran su segunda patria.

La génesis de la organización se remonta a la significativa diáspora dominicana que llegó a Uruguay alrededor de 2014. Fue precisamente de ese impulso migratorio, y de la necesidad de preservar el lazo cultural con sus tradiciones, de donde surgió, años más tarde, la iniciativa que hoy coordina José Luis de la Cruz Saldívar, quien subraya que el trabajo se realiza a través de una ONG que organiza diversas actividades socioculturales. 

Un aspecto distintivo de la Asociación es su carácter intercultural. Si bien su corazón es dominicano, su visión es inclusiva, contando con la colaboración de voluntarios venezolanos y uruguayos que trabajan en conjunto por estas causas comunes. 

Este objetivo va más allá de los eventos festivos; se trata de una labor de orientación para el migrante, facilitando que conozca cómo funciona el país y se desenvuelva con éxito en su nuevo hogar. Para ello, la organización cuenta con el valioso apoyo de la Embajada de la República Dominicana en Uruguay, fortaleciendo así los lazos institucionales.

Para lograr una cobertura nacional, sus miembros procuran establecer una red en todo territorio uruguayo donde residan migrantes dominicanos, creando una extensa estructura de apoyo y comunicación.


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