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El Surgimiento de una Nación: “5 Siglos de Historia Dominicana”

Síntesis de la evolución histórica de la República Dominicana, desde la colonia hasta la consolidación de la democracia. 


La llegada de Cristóbal Colón

En 1492, Cristóbal Colón llegó a la isla de Quisqueya, iniciando para el pueblo taíno un cataclismo. Esta expedición española llegó escoltada por la espada, el arcabuz, la cruz y las enfermedades. Santo Domingo, fundada en 1496, fue el primer asentamiento europeo permanente, desde el cual se inició toda la empresa de conquista de América.

 Alcázar de Don Diego Colón
 Alcázar de Don Diego Colón

El descubrimiento de México y Perú desvió el interés de la Corona, sumiendo a La Española en el abandono, lo que favoreció a piratas y corsarios, aupados por Francia, Inglaterra y Holanda, que fueron ocupando parte de su territorio, logrando establecer allí la colonia francesa de Saint Domingue. 

Mientras el Santo Domingo español permaneció en un profundo letargo durante los siglos XVII y XVIII, la colonia francesa llegó a convertirse en la posesión  más rica del continente durante más de un siglo, hasta que la Revolución Francesa y su Declaración de los Derechos del Hombre impactó la conciencia de los mulatos y esclavos en dicha colonia, desencadenando, en 1791, la rebelión que, liderada por Toussaint Louverture, transformaría el horizonte político y social, proclamando su emancipación.

En 1801, Toussaint se impuso en toda la isla, amparado en el tratado entre Francia y España, de 1795, que cedía la soberanía de la parte española a cambio de que Francia devolviera los territorios conquistados durante la guerra entre las dos naciones. Esta ocupación no se sostuvo por mucho tiempo, a consecuencia de la llegada de tropas francesas bajo el mando del general Leclerc, quien llegó con la misión de restablecer la esclavitud y apresar a Toussaint.


La resistencia de los antiguos esclavos negros y los mulatos se orientó entonces a lograr la independencia, alcanzada en 1804, luego de una cruenta guerra contra los franceses, que dio origen al Estado Haitiano. 

Mientras tanto, la parte Este de la isla quedó bajo dominio de Francia, hasta que,  en 1808, tras una corta guerra se restableció  el dominio español, surgiendo así período conocido como la "España Boba" (1809-1821), caracterizado por total abandono de la colonia.


La Epopeya por construir la Soberanía (1821-1844)

La chispa independentista latinoamericana, encendida por Bolívar y San Martín, también llegó a Santo Domingo. En diciembre de 1821, un movimiento liderado por el intelectual y político José Núñez de Cáceres proclamó la independencia del dominio español, creando el Estado Independiente del Haití Español, que pretendía ser parte de la Gran Colombia. Esta independencia, sin embargo, fue la más fugaz de la historia americana, duró apenas nueve semanas, por lo cual se le conoce como la Independencia Efímera. 


La naciente república, débil y sin reconocimiento internacional, era ambicionada por el presidente haitiano Jean-Pierre Boyer, a fin de ampliar sus dominios y tener mayor disponibilidad de tierra y otros recursos para apaciguar a los altos mandos militares y tropas del antiguo reino de Christophe, que había mantenido el control del norte de Haití y que, en 1921, finalmente había sido sometido por Boyer, logrando su unificación. Utilizando la leyenda de la amenaza a la seguridad de su nación, y el supuesto temor al uso del territorio de la naciente República para una operación de incursión francesa, invocando la unidad de la isla, Boyer movilizó su ejército y ocupó Santo Domingo el 9 de febrero de 1822.


La Dominación Haitiana durante 22 años contribuyó a la configuración de la identidad nacional dominicana. La ocupación unificó la isla, abolió la esclavitud e impuso reformas aplicadas de forma autoritaria. El gobierno de Boyer confiscó propiedades de la Iglesia, impuso el francés como lengua oficial, restringió el uso del español y estableció un sistema de reclutamiento militar forzoso y pesados impuestos, para cumplir con los pagos de un oneroso acuerdo con Francia a cambio del reconocimiento de su independencia, que generaron un ardoroso sentimiento patriótico y emancipatorio.

El estado de opresión estimuló el surgimiento de un  grupo secreto de intelectuales liberales de clase media, conocido como "La Trinitaria", que fue fundado el 16 de julio de 1838 por Juan Pablo Duarte, que tuvo por objetivos la separación de Haití y la independencia de todo poder extranjero.

Juan Pablo Duarte
Juan Pablo Duarte

Tras la independencia, las disputas internas y el caudillismo cobraron cuerpo. Mientras se repelían invasiones haitianas, los grupos patrióticos liberales fueron arrestados y expulsados, en tanto se entronizaba la dictadura encabezada por Pedro Santana, apoyado por sectores que no confiaban en la sostenibilidad de la independencia impuso, en 1861, la anexión a España. Esta decisión desencadenó la Guerra de la Restauración (1863-1865), un movimiento popular que, liderado por figuras como Gregorio Luperón y Santiago Rodríguez, obligó a España, luego de una costosa derrota, a retirarse.

La Restauración consolidó la identidad nacional, pero la "Segunda República" continuó signada por la inestabilidad y el caudillismo. Poco tiempo después de la superación de la anexión a España, el gobierno de Buenaventura Baez se propuso anexar el país a los Estados Unidos, lo que provocó una nueva guerra que se extendió por seis años, hasta que esa funesta pretensión fue rechazada por el Congreso de los Estado Unidos.

 Gregorio Luperon
 Gregorio Luperon

El nuevo escenario abrió paso a un breve predominio de las ideas progresistas, que sería sustituido por una dictadura de 17 años, basada en terror y el crimen, que dejó hipotecada la nación por medio al endeudamiento externo.  Ulises Heureaux impuso su dominio hasta que fue ajusticiado, en 1899. Las derivaciones del endeudamiento irresponsable sirvió de pretexto a Estados Unidos para establecer un Protectorado Financiero (1905) y luego una ocupación militar, que generó resistencia en el pueblo dominicana y mucha solidaridad en los pueblos de América. Al retirarse, en 1924, Estados Unidos había creado las condiciones para la emergencia de la dictadura de Trujillo, que se extiende desde 1930 a 1961.


La Era de Trujillo y la conquista de la  Democracia (1930-1978)

Trujillo configuró un Estado totalitario donde se autoproclamó "Jefe" y "Benefactor de la Patria", controlando todos los poderes del Estado, así como también la economía y los medios de comunicación. Su política orientada a desarrollar la industria y construir infraestructura estuvo basada en una represión atroz y la apropiación de gran parte de la riqueza del país.  Fue ajusticiado el 30 de mayo de 1961. Tras su muerte, sus familiares intentaron mantener el control pero fueron forzados al exilio. 


En diciembre de 1962 se celebraron las primeras elecciones libres en 38 años, ganadas por Juan Bosch, cuyo gobierno reformista fue derrocado a los siete meses por un golpe militar. Esto desencadenó en abril de 1965 un levantamiento constitucionalista que demandaba el retorno de Bosch, desatando una guerra civil y, varios días más tarde, la invasión de 42,000 marines norteamericanos, que transformaron la contienda en una guerra patria contra la invasión.

Juan Bosch
Juan Bosch

En 1966, en un clima de represión, fue proclamado ganador de las  elecciones Joaquín Balaguer, un encumbrado funcionario de la era de Trujillo, que ejerció el poder durante Doce Años (1966-1978)..


Democracia y el Desafío Contemporáneo (1978-Presente)

El punto de inflexión hacia la democracia moderna ocurrió en 1978 con la victoria de Antonio Guzmán, que da inicio a un periodo democrático que deja atrás el autoritarismo y la represión. Seguido por los gobiernos de Jorge Blanco, Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y Luis Abinader, configuran un cuadro de estabilidad y respeto por las normas democráticas establecidas en la Constitución.


Hoy, la República Dominicana es un país que mira al futuro con optimismo. Su democracia, su economía y su rica cultura son motivo de orgullo. Pero también es una nación que carga con el peso de una historia compleja, una historia que, como los muros de la Fortaleza Ozama, no puede ni debe ser olvidada, porque en sus piedras está la clave para entender la tenaz y resiliente identidad del pueblo dominicano.


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