Compromiso ambiental y social
- Departamento Periodistico
- 14 dic 2025
- 5 Min. de lectura
Lanas Trinidad y su modelo de sostenibilidad
Pioneros en Uruguay, bajo el concepto de economía circular implementaron el uso de agua de lluvia, residuos y el sentido de pertenencia para transformar la industria textil.
La producción de lana lavada y/o tops de alta calidad requiere la utilización en grandes cantidades de un recurso natural muy importante: el agua. Bajo esta conciencia, en 1997 la empresa Lanas Trinidad construyó una represa de 1.000.000 de metros cúbicos de agua de capacidad, que pasaría a llenarse exclusivamente con agua de lluvia. Esta acción, pionera para la época, es tan solo un eslabón de toda una cadena de sostenibilidad y protección ambiental.

Rutas del Cambio se reunió con un equipo de la empresa, que explicó cómo incorporar la sostenibilidad les permitió la permanencia y posicionamiento en el mercado con el que cuentan. El mismo estuvo integrado por Marcelo Capeci, Gerente de Planta Industrial Trinidad; Jessica Godoy, Coordinadora del SIG (Sistema Integrado de Gestión) y Responsable del laboratorio textil de barraca lana sucia; Alfonso Ros, Responsable SIG y laboratorio textil planta industrial; y Joaquín Peirano, de Desarrollo Comercial y Ventas.
Lanas Trinidad es la principal empresa productora y exportadora de lana lavada y de lana peinada en tops del Uruguay, productos que se exportan a los “principales y más exigentes” mercados del mundo. Se destaca por su temprana aplicación de economía circular que se basa en la optimización de recursos, la valorización de residuos y la promoción de la reutilización y reciclado de materiales al máximo posible, “desde mucho antes de que se hable de sustentabilidad”.
“Nuestro producto necesita cantidades de agua muy importantes para poder llevarse a cabo” (no se puede lavar la lana con otra cosa que no sea agua); en ese sentido recordaron que en los comienzos la planta se nutría de agua de la red de OSE, algo insostenible no solo por el desafío que le implicaba al ente público, sino por las restricciones que suponía para la población. Así es como hace más de 25 años se gesta la construcción de la represa en acuerdo con un productor rural de la zona, siendo suficiente para abastecer las necesidades de la planta.

El siguiente paso se dio sobre la base de la interrogante de qué hacer con esa “agua sucia” una vez utilizada para el lavado de lana, debido a que del proceso productivo se desprende un efluente con una alta carga orgánica que, de no ser tratada adecuadamente, provoca un impacto ambiental relevante y negativo. En esa línea, el primer paso del tratamiento de efluentes es la recuperación de la grasa de lana, que luego es vendida a clientes, por ejemplo, de la industria farmacéutica y cosmética, “convirtiéndose así un residuo en materia prima”.
Siguiendo la impronta de sustentabilidad, con el objetivo de reducir en más de 95% la emisión de los gases de efecto invernadero del tratamiento anaerobio y generar energía en base al metano, en 2012 Lanas Trinidad construyó una laguna-biodigestora que permite captar el biogás generado en ella. Durante este proceso las bacterias degradan naturalmente el efluente y como consecuencia se produce un biogás muy rico en gas metano que al quemarlo en un generador produce energía eléctrica. El efluente completo es tratado biológicamente de forma anaeróbica y aeróbica en 22 lagunas, dentro de un campo propio de 140 hectáreas
“La energía que se genera a través de la “basura del efluente” es 100% natural y renovable y cubre entre el 25 y el 30% del consumo de la planta”, destacaron; además, “luego del tratamiento biológico, se riegan cultivos forrajeros que sirven para alimentar ovinos y bovinos”, concluyendo así que se trata de un proceso “muy relevante”.
Por otra parte, el peinado de la lana genera un residuo sólido conocido como polvo de lana, que resulta ser un excelente biofertilizante, muy rico en nitrógeno, que tiene una duración de entre 3 y 4 años, y ayuda a mejorar la estructura del suelo. El polvo de lana es un buen aditivo para potenciar la salud de los suelos. “Su uso puede contribuir al aumento del stock de carbono retenido en el suelo. Esto, junto con la lenta degradación de la keratina de la lana, lleva a una reducción del inventario global de dióxido de carbono en la atmósfera y, por tanto, a una mejora en lo que respecta al calentamiento global”, explican.

“La empresa desde el inicio tuvo estándares de sostenibilidad más altos que los requeridos a nivel internacional y que las exigencias de la normativa nacional, algo que nos permitió hacer un mejor trabajo y ser muy valorado por los clientes. Hoy en día sería muy difícil llegar a esos mercados si no tuviéramos un sistema como el que tenemos. Si no hubiéramos hecho eso, no estaríamos donde estamos, no sería posible el sostenimiento de la empresa. Por este resultado de la aplicación de toda esta política es que seguimos en pie”, concluyeron.
Responsabilidad social
Teniendo en cuenta que la sustentabilidad es multifactorial y si bien “la parte ambiental era un aspecto que se tenía que controlar”, la empresa, con el correr de los años, se proyectó más allá sumando una parte social y laboral. En ese sentido, cuentan con una gestión de residuos sólidos, con reglamentos que velan por las condiciones y el bienestar de los trabajadores y sus familias, un programa de apoyo a emprendimientos y centros educativos, implantación de árboles nativos y acuerdos con vecinos para que ingresen ovinos, bovinos y equinos al predio de efluentes, a los efectos de que alimenten sus animales. Acciones que “van generando un sentido de pertenencia muy importante con la ciudad”, sobre todo teniendo en cuenta que el 100% de los operarios son de Trinidad, Flores, o de pueblos cercanos.
Otra de las patas de sostenibilidad es la contribución a la preservación de la biodiversidad. En ese sentido, cuentan con un listado de las distintas especies de flora y fauna identificadas en su predio de efluentes, pero a su vez trabajan junto a UTEC para realizar un trabajo de biodiversidad para establecer un indicador y ver cómo evoluciona.
Con mirada a futuro, informaron que el nuevo desafío es agregar un nuevo proceso que evita el encogimiento de la lana al someterse a una lavadora. Es así que están implementando un proceso que se llama superwash. Se trata de un proceso químico que elimina las escamas de la fibra de lana y luego se recubre con un polímero y la fibra que se obtiene tiene las mismas propiedades de la lana, el confort, la calidez, la humedad, etcétera, pero las prendas que se hagan con ese proceso se pueden someter a una máquina de lavar doméstica y a una máquina de secar también doméstica sin que encoja. “Este proceso amplía mucho el mercado al cual uno va dirigido”, destacaron.
En línea con el espíritu de la empresa, este año lanzaron su primer Reporte voluntario de Sostenibilidad, referenciado a Global Reporting Initiative (GRI), con el fin de comunicar y transparentar la operativa y funcionamiento de la empresa.
Finalizando, entienden que la sostenibilidad es necesaria y que llegó para quedarse, transformando el mercado en uno cada vez más exigente. La lana es una fibra natural, renovable, sustentable, con propiedades únicas, que se adapta perfectamente a las exigencias del mundo actual, pero que requiere de permanente innovación y creatividad disruptiva, para competir en un mundo muy dinámico.



Comentarios