Celebró Uruguay el Segundo Torneo de Pisco: La bebida del Perú
- Departamento Periodistico
- 28 nov 2025
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El Hotel Radisson de Montevideo fue el escenario del encuentro que reunió a 27 mixólogos del país en una competencia que demostró la versatilidad de este destilado.
El evento, organizado por la Embajada del Perú en Uruguay y la Asociación Uruguaya de Bartenders (AUB), consolidó la presencia de la bebida bandera peruana en el mercado local.
La Embajadora del Perú en Uruguay, Elizabeth Alice González Porturas, encabezó la ceremonia y destacó el significado cultural del pisco: «Es una denominación de origen peruano y nuestra bebida emblemática, que representa la tradición, historia y arte de nuestro país. Su trayectoria refleja el mestizaje que enriquece nuestra cultura y que reconocemos como parte fundamental de la identidad que compartimos dentro y fuera de nuestras fronteras».
La diplomática agradeció a Federico Palleiro, Presidente de la AUB, por su trabajo en la organización. También reconoció el apoyo de ORBEN como importador de los piscos utilizados, y del Hotel Radisson por ceder sus instalaciones, además de extender su agradecimiento al jurado y a los asistentes.

El pisco ocupa un lugar central en la cultura peruana, su historia se remonta al siglo XVI, cuando los españoles introdujeron las primeras vides en el territorio peruano. Los registros históricos muestran que ya en el siglo XVII se producía aguardiente de uva en la región, inicialmente en la zona de Ica. El nombre «pisco» proviene del puerto homónimo desde donde se embarca este destilado hacia otras partes del virreinato y, posteriormente, hacia el mundo.
Existen cuatro categorías oficiales de pisco según su elaboración: Pisco Puro, elaborado con una sola variedad de uva; Pisco Acholado, resultado de la mezcla de mostos de diferentes uvas; Pisco Mosto Verde, destilado a partir de mostos que no han completado su fermentación; y Pisco Aromático, producido exclusivamente con uvas aromáticas. Cada categoría ofrece características distintas que se adaptan a diferentes preferencias y usos en la coctelería.

En el Perú, el pisco está presente en celebraciones familiares, reuniones sociales y eventos oficiales. Su consumo va más allá del ámbito gastronómico para convertirse en un elemento de identidad nacional. Cada cuarto domingo de julio se celebra el «Día del Pisco Sour», establecido como festividad nacional en 1999. Posteriormente, en 2004, se instituyó el «Día del Pisco» el cuarto domingo de julio, reconociendo oficialmente su importancia cultural.
La producción del pisco utiliza ocho variedades de uvas reconocidas oficialmente. Entre las uvas no aromáticas se encuentra la Quebranta, la más cultivada en el Perú, que produce un pisco de cuerpo completo y carácter terroso; la Negra Criolla, que aporta suavidad; la Mollar, de menor acidez; y la Uvina, de producción más limitada. Entre las variedades aromáticas destacan la Italia, que confiere notas florales y cítricas; la Albilla, con su característico perfume; la Torontel, de aroma intenso; y la Moscatel, conocida por su fragancia distintiva.

La expansión internacional del pisco ha sido un proceso gradual que combina la promoción oficial con el interés creciente de consumidores y profesionales de la coctelería. La Embajada del Perú en Uruguay ha desarrollado un programa de actividades que busca posicionar al pisco como un destilado premium, destacando su historia, proceso de elaboración y versatilidad.
La relación entre Perú y Uruguay en torno al pisco representa un ejemplo de cooperación cultural y comercial. El intercambio de conocimientos entre profesionales de ambos países enriquece la apreciación de este destilado y abre nuevas oportunidades para su difusión.
El Segundo Torneo de Coctelería con Pisco en Montevideo confirmó el lugar de esta bebida en el panorama de la coctelería uruguaya. Los resultados demostraron la capacidad de los bartenders locales para incorporar el pisco en sus creaciones, respetando sus características y explorando nuevas combinaciones. Este encuentro representa un paso más en el proceso de internacionalización del pisco peruano, mostrando cómo una tradición centenaria puede dialogar con la mixología contemporánea.
El pisco peruano continúa así su camino en el escenario global, manteniendo su esencia mientras se adapta a nuevos contextos y preferencias. Su historia, profundamente ligada a la identidad peruana, se enriquece con cada nuevo mercado que descubre sus cualidades y con cada bartender que lo incorpora a su repertorio.



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